domingo, 13 de diciembre de 2015

Un Paraguas


Siempre la misma historia, - ven acá compañero -, pero a la hora de la verdad, cuando la conversación se vuelve interesante a mí me deja de lado, apartado del bullicio.

Además este cubículo está sucio, alguien lo ha debido confundir con una papelera, siempre igual... ¡Odio estas situaciones! Es tan incómodo, aquí tan pegados unos a otros, esta humedad, este no saber que decir. Llevo ya una hora en esta posición y el olor del café empieza a marearme.

¡Por fin! Ahí llega José con su abrigo gris, su sombrero, ¡qué elegante es! y que buena pareja hacemos juntos siempre de la mano o cogidos del brazo. Con su gesto característico abre la puerta, hace sol, por lo que veo ha dejado de llover. ¿Se va? ¿Se aleja? ¡José! ¡José! ¡Otra vez no! ¡Me ha dejado aquí! Se ha olvidado de mí... ¿cómo es posible?

Me lo veo venir, otra vez cambiaré de dueño... o quizá, si tengo suerte, si llueve pronto, José vuelva.



No hay comentarios:

Publicar un comentario