viernes, 11 de diciembre de 2009

Kirmen Uribe

Hace poco conocí, trabajando en un congreso, a una mujer. Era de esas con las que a veces sueño ser. Independiente, arriesgada, emprendedora y feliz. Al menos así la veía yo.

Una mujer con la voz quebrada
de reir a voces,
de cantar a carcajadas.
Mujer y con los dedos amarillos de fumar
muchos amaneceres.

Con la sonrisa preparada
el seguro quitado
cargada con mil ironías
dispuesta a disparar
al intelecto de cualquiera
que se atreva a retarla.


Esa mujer me regaló un libro, después de conocernos durante una hora y sabiendo que nos nos íbamos a ver más. Me dijo lee este poema, ayer lo leí y lloré en el metro, no me importó que la gente pensara que estaba loca. El poema lo merece. Si te gusta, el libro es tuyo, ya me lo devolverás.

Este es el poema, se titula EL CEREZO:

Ha muerto el cerezo de casa,
el que veíamos en flor desde la ventana,
¿te acuerdas?
Tan frágil frente a ese mar inmenso.

El cerezo es un árbol delicado.
Me lo decía mi tío, ya sabes,
el que nos enseñaba donde hacían sus nidos
las golondrinas.
El cerezo no suele vivir
más allá de veinticinco años.

El perro de mi casa también a muerto.
Bueno, lo mató el veterinario con una inyección.
Enloqueció de la noche a la mañana.
Al principio no quería salir de su caseta.
Luego empezó a matar ovejas y a morder a los de casa.

Murieron poco después de que murieras tú.

Kirmen Uribe
Mientras tanto cógeme la mano



Si os gusta la poesía, os lo recomiendo.

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