viernes, 24 de diciembre de 2010

Ser o no ser...¡por las oportunidades que nos brinda la vida!

A veces las cosas no salen como tú quieres, y parece que aunque luches al final se tuercen igual.

Hay dos tipos de personas las que se adaptan y las que no se adaptan. Yo soy del primer tipo, pero esta vez no logro hacerlo. Quizá sea porque pertenezco también a ese subgrupo de gente que se caracteriza por ser peleones e inconformistas y ahora mismo tengo una lucha interna que me deja extenuada. Un rato me adapto otro peleo otro me adapto otro me inconformo...

Quizá lo que más me preocupe es que desde hace 12 meses para acá parece que yo no controlo mi destino, que las decisiones las toma un ente que está jugando al sims conmigo desde algún punto indefinido del ciberalgo (todo gira en torno ciber ultimamente). Yo giro el volante a la izquierda y aparezco a la derecha. Cierro una puerta con llave y me quedo con el pomo en la mano. Todo alrevés, todo sin que yo pueda evitarlo.

Una pastilla de ansiedad y tila. A ver cuando las retiran del mercado.

martes, 2 de noviembre de 2010

independencia


Debería tener paciencia y comenzar desde cero, moldeando ladrillos, amasando cemento, moviendo rocas para ir creando, poco a poco, una pared, otra y otra. El siguiente paso, sería pelearme luego “como todo buen” y “contra todos” los demás mileuristas por conseguir algo de uralita que haga las veces de techo, al tiempo que atrape el calor tras dejar pasar la luz.

Si fuera constante, pintaría con mi lápiz de labios una puerta color cereza, y con los pinceles y las acuarelas daría color a la pared. Poco a poco, píxel a píxel. Pegaría dos ventanas vectoriales, que al crecer la casa, se convirtieran en amplias cristaleras.

Pero no la tengo, ni la constancia, ni la paciencia. Ya no creo en el futuro, la vida me ha demostrado que es incontrolable, impredecible y que el destino no responde a ninguna súplica, por muy proactiva que sea. Por lo que busco, quiero y exijo: una burbuja de espacio y tiempo. La quiero ahora y la quiero ya. Para meterme dentro, buscarte y encontrarte y no tener que hablar, ni responder a corteses rituales de educación. Un sitio donde no sea necesario mantener las formas, comportándome como se requiere a mi edad. Me lo imagino casi palpable, atravesar la membrana dejando los problemas que resbalen por mi piel, se caen resbalando por mis brazos, y quedan en el suelo, como se queda el poso del te, fuera de mi burbuja.

No hay nadie, ni tazas de café, ni abrigos, ni risas de adolescentes chillonas. No hay que soportar rituales de apareamiento entre hombres desguace y mujeres chatarras que me recuerden que es posible que el hoy sea solo hoy y que mañana la mujer chatarra sea yo. No hay ruido y, si yo quisiera, tampoco habría luz.

Entro, solo estoy yo, te veo, me siento a tu lado. No hablo, no río, no saludo. Sólo me siento y respiro. Tranquila. Sin tiempo. Sin irme, sin volver.

No se puede pedir más. Tampoco menos.

martes, 14 de septiembre de 2010

¿Nunca os contaron la historia de los corazones de cemento?

<< No creo que exista un "él" sino que hay muchos "no él".  Y aquellos que no son él, a veces, chocan con alguna que no son ella y se llora, se sufre, unas veces ella, otras veces él. Hasta que un dia prometemos no seguir queriendo y dejamos de buscar y tratamos de zafarnos de cualquier sentimiento, haciendo daño a otros y a nosotros mismos, como si en la huída golpeáramos, casi sin darnos cuenta, a aquellos que se nos acercan, convirtiéndolos así en protagonistas de su propia huída, creando corazones de cemento que a su vez golpearán a otros, que convertirán a otros, que lapidarán a otros, como un día me lapidaron a mi. >>





Es curioso como "huir", palabra que yo considero unida a "cobarde", aparece en el diccionario como sinónima de "liberación" e "independencia". Por lo tanto, dependiendo de que signifique para cada uno esa palabra, el texto anterior puede resultar una solución valiente o una solución pusilánime*...


*[Falto de ánimo y valor para tolerar las desgracias o para intentar cosas grandes(R.A.E.)]




 Oviedo 13/01/06

lunes, 13 de septiembre de 2010

El eterno retorno de Heráclito

"La revelación surge cuando vas en una dirección y entonces ocurre un marrón y entonces vas en otra dirección y por algun motivo esta vez te detienes, adviertes lo que había  allí desde el principio"

Tom Spanbauer
La ciudad de los tímidos

pd: He recuperado alguna fotografía de lo que un día escribí. Sigo sin saber si borrar mi pasado de un clik ha sido bueno o malo.

martes, 13 de julio de 2010

Tragedia

Por error he borrado todos los documentos de mi disco duro. Me he cargado la carpeta entera de DOCUMENTOS del MacBook con el que trabajo desde hace años. ¿Qué puede haber peor para una persona que escribe todo lo que hace, vive o siente? todo ordenadito en Word y en Pages.

Los que me quieren me dicen que no lo mire como algo malo. Borrón y cuenta nueva. Un empezar de cero, igual así me rehago, reconstituyo, me creo de nuevo y me olvido de todo lo viejo, arcaico y polvoriento que me ata al pasado y no me deja ni crecer, ni avanzar.

Yo hago pucheros porque escribo para volver a sentir y sobre todo, para no olvidar. Y en esa carpeta estaban escritos mis 27 años...y ¿qué pasa si los olvido?

Deseadme suerte. Hoy toca la ¡operación rescate!

lunes, 5 de julio de 2010

Infiel

El viento que trae el amor es
el mismo viento que, tarde o temprano,
hará arder el fuego que te quemará
creando llagas en tu piel.
Haciendo que no distingas un zapato de otro.

Un día desayunando en tu casa, made in usa,
abres los ojos y ves que que estás sentado
sobre una silla de ceniza,
comiendo ceniza
de una cuchara que ya no está. Se ha desecho
entre tus dedos, mientras esperabas
y pasaba el mismo viento, entre bocado y bocado.

No, yo prefiero la misma mano cálida,
el mismo beso hoy ya frío,
la tranquilidad de saber que la ansiedad pasó
y la emoción que me altera el inconsciente
al abrir los ojos y sentir tu brazo todavía inerte
rozando mi cuerpo bajo la sábana.



* A veces se me olvida lo mucho que me gusta leer y lo necesario que es para mí escribir.

sábado, 19 de junio de 2010

Algodón con leche, por favor.

Sepúlveda escribió cuarenta días para la pena de amor más grande, a Sabina por el contrario, eran las noches las que le agobiaban, necesitó 500. Imagino claramente a ambos pasando su tormento aferrados a un líquido que embriagase sus sentidos, a una botella que les ayudase a escribir y a limpiarse por dentro. Dicen que el alcohol desinfecta las heridas, por tanto ingerirlo, es el resultado de una sencilla regla de tres. Un silogismo básico. Yo no bebo, pero en mis cuarentenas lleno piscinas. Me pregunto si alguien, alguna vez, bebió por mí, o si al menos, llenó un vaso de agua.